Macetas y maceteros de jardín

La jardinería no solo se centra en el cultivo de exterior. Existe un mundo adaptado al cultivo de macetas donde prácticamente no existen límites. Aprende a decorar tu terraza, balcón o el interior de tu casa con macetas de todo tipo de colores y tamaños. 

Uso de macetas biodegradables

Las macetas biodegradables están compuestas de cartón prensado y son absolutamente degradables y compostables. La forma de fabricación les permite soportar la tierra húmeda hasta 2 meses sin rajarse, por lo que puedes sembrar en ellas cualquier tipo de semilla o planta. 

Posteriormente, si no quieres realizar el trasplante, es tan sencillo como hacer un agujero en el lugar definitivo de plantación e introducir la maceta biodegradable. Con el crecimiento de las raíces, romperán la base y podrán seguir explorando tierra sin riesgo a romper o dañarlas durante el trasplante.

Cómo elegir una maceta correctamente

Una de las principales dudas que existen a la hora de escoger un recipiente para cada planta es elegir el tamaño ideal, tanto de diámetro como de altura. 

Las principales consideraciones a tener en cuenta son las siguientes:

Diámetro de recipiente

La elección del diámetro de la maceta va en función tanto del tronco principal de la planta como el volumen de sus raíces. 

Cuando hacemos el trasplante de cualquier especie (ya sea hortícola u ornamental), trabajamos con el cepellón y las raíces desnudas. A la hora de elegir el tamaño ideal de recipiente, debemos dejar un mínimo de 5-10 cm de diámetro extra entre las raíces y la pared del recipiente. 

Con esto nos aseguramos que las raíces puedan seguir crecimiento horizontalmente y aumentar su superficie exploratoria. 

Altura de la maceta

La altura de la maceta también va en función del volumen de raíces, y es algo que también tendremos que tener en cuenta a la hora de hacer el trasplante. 

Debemos dejar, como mínimo otros 5-10 cm entre las raíces y la base del recipiente. Por ello, lo más fácil es cubrir los primeros 5-10 cm de la maceta con sustrato y a partir de ahí apoyar las raíces y aportar el resto de tierra hasta rellenar el recipiente.

Una forma sencilla de detectar que nuestra planta necesita ser trasplantada a una maceta de mayor altura es cuando vemos que hay raíces que salen por los agujeros de la base, señal de que quieren seguir aumentando su volumen y buscan más espacio.

Materia de elección

Actualmente tenemos la posibilidad de elegir casi cualquier material, y no existen muchas diferencias a la hora del manejo de la planta y su mantenimiento. 

Existen macetas de plástico (las más habituales), de barro, de metal o incluso materiales biodegradables. 

Las más comunes son las de plástico, debido al poco peso que tienen y, sobre todo, al precio. Puedes elegir distintos colores y grosor, resisten muy bien las inclemencias climáticas y son reutilizables.

Las macetas de barro o cerámica también son bastantes comunes. Son materiales porosos que benefician al desarrollo de las raíces y son muy resistentes a la luz del Sol o cambios bruscos de temperatura. Por contra, son frágiles a golpes y tienen un peso elevado.

Las de metal son muy atractivas a la vista y también pueden pintarse. Absorben mucho la temperatura, por lo que no son del todo recomendables ni en verano (por exceso de calor) ni en invierno (por transmitir el frío). 

En cualquier caso, lo que sí tenemos que tener en cuenta, independientemente del material elegido, es que en la base disponga de varios agujeros para facilitar la salida del exceso de agua. Esta función es imprescindible, y si no tiene suficientes agujeros o son de diámetro pequeño, tendremos que hacerlos nosotros. 

¿Qué tamaño es el indicado? Aquel que no haga salir el sustrato por el agujero pero sí el agua sobrante.